sábado, 14 de noviembre de 2009

Eduardo galeano la cultura de lo deshechable

 Un artículo del Uruguayo Eduardo Galeano
    (Para mayores de 40 o no tanto)

         Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

    No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

    Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

    ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.

    ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

    ¡Guardo los vasos desechables!

    ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

    ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!

    ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

    ¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

    ¡Es más!

    ¡Se compraban para la vida de los que venían después!

    La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza.

    Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

    ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

    ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?

     ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?

    ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

    ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

    Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.

    El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

    El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!

    ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!

    Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

    No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

    Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.

    Mi cabeza no resiste tanto.

    Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

    Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

    Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

    ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

    En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. ... ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

    ¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

    Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín...

    Las cosas no eran desechables. Eran guardables.. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

    Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

    Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

    Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

    Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

    Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

    Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

    Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

    Hasta aquí Eduardo Galeano



LOS NIÑOS INVISIBLES

¿Quiénes son los niños y niñas invisibles?
 


Millones de niños y niñas viven sin protección contra todo tipo de actos premeditados de violencia. Estos niños y niñas se vuelven invisibles cuando sufren malos tratos y explotación en situaciones ocultas y no se les tiene en cuenta en las estadísticas. Incluso niños y niñas que vemos todos los días pueden volverse “invisibles” para nosotros cuando les abandonamos o no les prestamos la debida atención.

NIÑOS Y NIÑAS SIN UNA IDENTIDAD OFICIAL


Inscripción del nacimiento

Los niños y niñas cuyo nacimiento no se inscribe cuando nacen no aparecen en las estadísticas o no se les reconoce oficialmente como miembros de la sociedad. Sin una identidad oficial, carecen muchas veces de acceso a servicios esenciales como la educación, la atención de la salud y la seguridad social, y no pueden protegerse en situaciones peligrosas, cuando no se les trata como los niños o niñas que son. 

  • Todos los años, un 55% de todos los nacimientos en el mundo en desarrollo, con excepción de China, no se inscriben: más de 50 millones de niños y niñas comienzan sus vidas sin ninguna identidad.
  • Solo en Asia meridional, la región con el mayor número de nacimientos no inscritos, 24 millones de niños y niñas no disponen de un certificado de nacimiento.
  • En África subsahariana no se inscriben 18 millones de nacimientos.
  • En algunas zonas de América Latina y el Caribe, por ejemplo en la región Amazónica del Ecuador solo el 21% de los niños menores de cinco años tienen certificado de nacimiento mientras el promedio nacional es del 89%.  En el 2003, 15 millones de niños de la región carecían de este documento.


NIÑOS Y NIÑAS QUE NO RECIBEN EL CUIDADO DE SUS PROGENITORES

Huérfanos

Los niños y niñas que sufren la muerte de sus progenitores carecen de la primera línea de protección. Sobrecargados con responsabilidades repentinas u obligados a mantenerse por sí mismos, muchos dejan de ser visibles en sus comunidades debido a que abandonan la escuela o caen víctimas de la explotación.

  • 143 millones de niños y niñas en el mundo en desarrollo −1 de cada 13− son huérfanos. 
  • Solamente en 2003 quedaron huérfanos 16 millones de niños y niñas.
  • A nivel mundial 15 millones de niños y niñas han quedado huérfanos a causa del SIDA. En América Latina y el Caribe, esta cifra llega a los 752.000 según recientes estimaciones.




Niños y niñas en centros de detención

Hay muy pocos datos sobre los niños y niñas que se encuentran en centros de detención, pero los cálculos actuales sitúan la cifra en más de 1 millón en todo el mundo. Su acceso a la atención de la salud, la educación y la protección no está siempre garantizado. Muchos de estos niños y niñas dejan de ser tratados como menores de edad y sufren actos de violencia física y sexual. UNICEF cree firmemente que la detención debe ser el último recurso y solamente una medida temporal para los niños y las niñas.

 

NIÑOS Y NIÑAS QUE ASUMEN DE MANERA PREMATURA FUNCIONES DE ADULTOS


Conflictos

Cientos de miles de niños y niñas están atrapados en conflictos armados como combatientes, mensajeros, porteadores, cocineros y esclavos sexuales al servicio de fuerzas y grupos armados. Aunque se encuentran bajo el control de las fuerzas armadas, a estos niños y niñas se les obliga a realizar y padecer atrocidades terribles. Se calcula que más de 250.000 niños y niñas se encuentran actualmente participando en conflictos armados en todo el mundo.

Matrimonio temprano

El matrimonio temprano puede terminar con las oportunidades educativas y es a menudo la primera etapa en una vida de servidumbre doméstica y sexual. También puede llevar a la muerte temprana de las esposas que se quedan embarazadas prematuramente: las niñas menores de 15 años tienen cinco veces más posibilidades de morir durante el parto que las jóvenes de 20 años. Sus hijos tienen también menos posibilidades de sobrevivir.

  • 1 de cada 3 niñas en el mundo en desarrollo se casa antes de cumplir 18 años.
  • En los países más pobres, esta proporción es de 1 de cada 2 niñas.  

El trabajo peligroso

Se calcula que 171 millones de niños y niñas –de los cuales 73 millones son menores de 10 años– trabajan en situaciones peligrosas, entre ellas el trabajo con químicos y pesticidas en la agricultura, con maquinaria peligrosa o en las minas. Estos niños y niñas corren un grave riesgo de sufrir lesiones, enfermedades y de morir, y muchos de ellos nunca reciben una educación.

NIÑOS Y NIÑAS EXPLOTADOS


La trata

Los niños y niñas que son víctimas de la trata desaparecen en situaciones clandestinas e ilegales, y a la mayoría se les obliga a trabajar en el comercio sexual, en trabajos peligrosos o en el servicio doméstico. Son casi completamente invisibles en las estadísticas. El mejor cálculo disponible es que 1,2 millones de niños y niñas son víctimas de la trata todos los años.




Trabajos forzosos

Se calcula que 8,4 millones de niños y niñas trabajan bajo circunstancias horribles: obligados a la servidumbre por deudas u otras formas de esclavitud, la prostitución, la pornografía, los conflictos armados y otras actividades ilícitas. El trabajo forzado es un problema en general oculto, y hay muy pocos datos oficiales o concienciación pública sobre su naturaleza o su amplitud.

El servicio doméstico

Es muy probable que haya millones de niños y niñas que trabajan en hogares privados, pero la naturaleza oculta de estas tareas hacen que sea imposible obtener una cifra fidedigna. Los niños y niñas explotados en el servicio doméstico son de los trabajadores infantiles más invisibles. A muchos se les prohíbe ir a la escuela, sufren malos tratos físicos, se les alimenta poco y se les obliga a trabajar demasiado.


Las causas fundamentales de la exclusión

 


La discriminación, la pobreza, el VIH/SIDA, los conflictos armados y el mal gobierno son las causas fundamentales de la exclusión que impide a los niños y niñas acudir a la escuela y recibir atención de la salud y otros servicios vitales. Los niños y niñas a quienes se priva de estos servicios suelen ser víctimas de los malos tratos y la explotación.   


DISCRIMINACIÓN


Género

Por cada 100 niños que no van a la escuela primaria, hay 117 niñas que no lo hacen, por lo general debido a la discriminación de género. Más de 40 países no han logrado alcanzar el Objetivo de Desarrollo de Milenio relativo a la igualdad entre los géneros en la escuela primaria, fijado para 2005. El género desempeña también una importante función a la hora de limitar el acceso de la mujer a la atención básica de la salud, lo que aumenta el riesgo de las madres y los niños de morir debido a causas que se pueden evitar.

Origen étnico

Casi 900 millones de personas pertenecen a grupos que sufren desventajas como resultado de su identidad. Los niños y niñas indígenas que sufren discriminación tienen menos posibilidades de que se inscriba su nacimiento y son más proclives a tener mala salud y a que su matriculación en la escuela sea baja, y a ser víctimas de la violencia, los malos tratos y la explotación. En la región amazónica de Ecuador, por ejemplo, solamente un 21% de todos los niños y niñas menores de 5 años tienen un certificado de nacimiento, en comparación con el promedio nacional, de un 89%.

Discapacidad



Alrededor de 150 millones de niños y niñas viven con discapacidades en todo el mundo, y la mayoría es víctima de la discriminación y la exclusión. Una gran parte de los niños y niñas con discapacidades en el mundo en desarrollo no tiene acceso a servicios de rehabilitación o de apoyo, y a muchos se les priva de la oportunidad de recibir una educación oficial. Entre 250.000 y 500.000 niños y niñas se quedan ciegos todos los años debido a que padecen carencia de vitamina A, un síndrome que se podría prevenir fácilmente mediante la administración de suplementos por vía oral que cuestan unos cuantos centavos.

 

POBREZA


Los niños y niñas de los países más pobres son los más vulnerables a la muerte, la enfermedad o la desnutrición, y tienen más probabilidades de no acudir a la escuela, que los niños y niñas del resto del mundo en desarrollo. En los en desarrollo.

·         1 de cada 6 niños muere antes de cumplir 5 años. 1 de cada 10 muere antes de cumplir 1 año.
·         1 de cada 2 niñas en edad escolar primaria no acude a la escuela primaria.
·         Para muchas niñas pobres, entre 6 y 12 años, asistir a la escuela y completar la educación primera continúa representando un gran desafío.
·         1 de cada 3 niños y niñas menores de 5 años –42 millones de niños y niñas– tiene bajo peso de moderado a grave.
·         1 de cada cuatro 4 recién nacidos no recibe una vacuna contra el sarampión, una enfermedad que mata a más de 500.000 niños y niñas todos los años.
·         La pobreza afecta a 96 millones de personas en América Latina y el Caribe, de las cuales  41 millones son niños y niñas menores de 12 años y 15 millones de adolescentes entre los 13 y los 19 años. Es decir que dos de cada cinco personas viviendo en extrema pobreza en la región son niños. Se estima que en esta región el 17% de los niños no completa el quinto grado.
·         En América Latina y El Caribe, 8.8 millones de niños y niñas sufren de desnutrición crónica, lo que les puede afectar su calidad de vida no solo en términos de salud sino en educación y desarrollo integral. La desnutrición crónica tiende a afectar a los grupos más pobres, particularmente a la población indígena
·         La tasa de mortalidad materna (96 por 100.000 nacimientos) es relativamente baja comparada con otras regiones en desarrollo. Sin embargo, la mayoría de las muertes infantiles y maternas se dan entre los sectores más pobres de la población, por causas totalmente prevenibles

Desigualdades en los ingresos


América Latina y El Caribe es la región más desigual del mundo. Existe una enorme brecha entre los grupos más ricos y los más pobres. El 20% de hogares más pobres, capta entre el 2.2% y el 8.8% de los ingresos totales, mientras que el 20% más rico capta entre un 41.8% y un 62.4%.

En los países de todo el mundo en desarrollo, los niños y niñas de los hogares más pobres tienen por lo menos el doble de probabilidades de morir antes de cumplir 5 años que los niños y niñas de los hogares más ricos. Los que están en edad escolar primaria tienen tres veces más probabilidades de no acudir a la escuela.




Estas y otras desigualdades son una muestra flagrante de la amplitud de la exclusión dentro de las comunidades, pero suelen estar ocultas debido a los promedios nacionales que indican el bienestar de la infancia y que se utilizan para medir los progresos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El peligro para la infancia es que los promedios pueden ocultar estas enormes desigualdades.

En la región latinoamericana y caribeña viven 40 millones de indígenas y 150 millones de afro-descendientes, muchos de los cuales se ven sistemáticamente excluidos del acceso a servicios básicos. Estos grupos son los más pobres y presentan los peores indicadores socioeconómicos y el menor acceso al conocimiento y la participación política.


VIH/SIDA

La pandemia tiene cada vez mayores efectos sobre la infancia. Millones de niños y niñas que viven con el VIH/SIDA o están afectados por la pandemia no acuden a la escuela y no reciben protección ni los servicios de atención y prevención más básicos.

  • Cada minuto, un niño o niña menor de 15 años muere debido al SIDA.
  • 1 de cada 8 nuevas personas infectadas en el mundo es un niño o niña menor de 15 años.
  • 15 millones de niños y niñas han perdido ya al padre, a la madre, o a ambos, debido SIDA.
  • Se estima que más de 2.1 millones de personas están viviendo con el VIH/SIDA en América Latina y el Caribe, de los cuales 740.000 son jóvenes entre 15 y 24 años. El Caribe es la segunda región del mundo con mayor prevalencia (2.3%) después de África Subsahariana. En El Caribe, el SIDA es la principal causa de muerte entre las mujeres y hombres entre los 15 y los 44 años.

CONFLICTOS ARMADOS


El caos que producen los conflictos armados afecta gravemente la supervivencia y el bienestar de la infancia e interfiere en el acceso a la educación y otros servicios vitales. En nueve de los 12 países donde 1 de cada 5 niños muere antes de cumplir 5 años se ha producido un conflicto amado grave en los últimos cinco años. La tasa neta de asistencia a la escuela primaria para las niñas y los niños en estos nueve países está muy por debajo de los promedios de los países más pobres.

MAL GOBIERNO

Los niños y niñas sufren enormemente cuando los países no tienen la voluntad o la posibilidad de proporcionar servicios básicos a sus ciudadanos, ya sea como resultado de un conflicto, de la corrupción o de la falta de instituciones responsables. Los niños y niñas de Haití y Zimbabwe, por ejemplo, no pueden esperar a que mejore la gobernabilidad, porque en esa espera podrían perder toda su infancia.
UNICEF  For ever child Health Education Equality Protection ADVANCE PROTECTION



ANOTHER


LO QUE FUERAS

Si fueras lo que yo quisiera que fueras,
No importa si fueras lo que fueras,
Porque aunque fueras lo que fueras,
Yo siempre te quisiera.

Julio Arnoldo Roldán Martínez
200996  16:10

UNA REFLEXIÓN

LA VERDAD JUSTA
Verdad, ¿dónde te encuentro?
¿En el ser humano?
¿En la flora?
¿En la fauna?
La verdad…., no sé.
Te tengo que construir.
Te tengo que alimentar.
Y luchar siempre para que tu existencia sea una verdad.
En tu búsqueda han caído muchos,
Han entregado su vida otros más
Y siempre, siempre te retorcemos.
Para llenar nuestra mezquindad y ambición.
No sé cómo llamarte verdad si tu invocación no nos dá la justicia.
Justicia justa necesariamente tiene que levar como ingrediente la verdad.
Oh! Verdad justa… verdad verdadera, justicia de verdad.
Guatemala, desangras por falta de justicia, la justicia verdadera, la que no tiene color ni olor, solamente sentido.
Si el destino quiera que mi vida sea el ingrediente necesario para alcanzar la justicia por medio de la verdad y que llegue aún al más discriminado de tus seres, con gusto la brindaré y en verdad lo haré.
¡No más injusticia!
La justicia llegará por ser justa.
La verdad hará que la justicia llegue por ser verdadera.
Y mientras haya seres humanos que luchen, que lloren, que exijan, que alcen su voz, que denuncien, que entreguen inclusive su vida por la verdad, la justicia llegará.
Justa, justa, justa, verdad, verdad, verdad, si no te busco y lucho por ti, mi vida habrá sido sólo eso… vida, y vivir por vivir no es vivir.
En tu memoria y en tu corazón siempre tendrá que haber verdad y justicia.
Julio Arnoldo Roldán Martínez
150100 10:20

UNA BUENA CANCIÓN

sábado, 7 de noviembre de 2009

COMUNICARSE ES "NEGOCIAR SENTIDOS"

COMUNICARSE ES "NEGOCIAR SENTIDOS"
Por Tito Nelson Oviedo A.

En la "Entrevista a la Educación" de Eduteka, afirmé que "la comunicación es negociación del sentido para alcanzar acuerdos". Aunque la idea forma parte del repertorio de los profesores de idiomas, desde los años 70, cuando Widdowson la propuso, en el marco del conocido "enfoque comunicativo", quizá mi aserción suene extraña para algunos lectores. Para ellos, esta breve nota aclaratoria.

A la luz de propuestas de diversos investigadores, podemos pensar que, en la producción del discurso, siempre estarán presentes dos agentes:

  1. un YO histórico complejo: una persona que tiene una visión del mundo físico, social, espiritual, intelectual, afectivo, etc. y asume distintas actitudes psicosociales. Este produce un "mensaje" (texto) oral o escrito, con signos verbales y no verbales, en cierta forma sesgado semántica e interactivamente; y
  2. un TÚ igualmente complejo que capta esos signos, los entiende según su experiencia personal, y (en lo posible) de acuerdo con las circunstancias históricas de la producción del discurso o texto y del tiempo-espacio en que se recibe el mensaje; interpreta el mensaje y construye su propio sentido.

La aproximación entre la carga de significación del mensaje emitido y la interpretación del mensaje recibido es la "negociación del sentido".

En este proceso, es deseable que quien produce el mensaje sea claro, coherente y preciso, para que el texto sea "transparente" para su destinatario. Y que quien recibe el mensaje lo interprete lo más cercanamente posible al sentido propuesto por el locutor o enunciador. Si esto ocurre, la comunidad del sentido del texto está asegurada en un alto porcentaje. Y, con ella, se facilitarán los acuerdos discursivos para compartir información, para generar conocimiento y estructuras cognitivas, para conducir la acción coordinada, en fin, para todos los efectos de la acción de los sujetos sociales.

La interlocución, sin embargo, no siempre es así. Frecuentemente, el sujeto de significación (llámese locutor o enunciador) puede producir textos semánticamente opacos. Y quien recibe el mensaje puede asignar sentidos divergentes de los propuestos por su "autor" o puede no encontrar un sentido adecuado a lo expuesto. En este caso, la comunicación (o comunidad del sentido) es imperfecta o nula. Y, si los interlocutores tienen interés en lograrla, el proceso exige que asuman actitudes de aproximación. Por ejemplo, el destinatario formulará preguntas aclaratorias o expresará claramente su incomprensión. O el sujeto de significación observará la actitud de su destinatario, para tratar de descubrir si este está interpretando apropiadamente el mensaje y proceder a parafrasear lo expuesto o a formularle preguntas concretas sobre lo "comprendido" o a pedirle que realice acciones de aplicación del sentido supuestamente generado.

El aula y el país en general nos ofrecen abundantísimos casos de comunicación fallida. Abramos los ojos, la mente y el corazón … al diálogo creativo.


CRÉDITOS:
Tito Nelson Oviedo es profesor titular y jefe del Departamento de Español de la Universidad Icesi de Cali. Como profesor titular del Departamento de Idiomas en la Universidad del Valle obtuvo las distinciones de Profesor Distinguido en 1989 y Profesor Emérito en 1991. En laEntrevista a la Educación de nuestra Edición No. 12, el profesor Oviedo se refirió a la comunicación como negociación de sentido que permite llegar a acuerdos tanto en el ámbito social como académico.

Fecha de publicación en EDUTEKA: Junio 29 de 2002.
Fecha de la última actualización: Junio 29 de 2002.

Solamente ellos

SOLAMENTE ELLOS

Déjalos ser ellos

Déjalos ser niños.

Déjalos ser adolescentes.

Déjalos ser estudiantes.

Déjalos ser ellos.

No los obligues a ser adultos.

Solamente condúceles y enséñales a amar, a ser ellos, a ser felices, a ser auténticos.

No pretendas que sean adultos como tú.

Son ellos, niños, adolescentes, estudiantes, juguetones, irreverentes, auténticos, inocentes, son ellos.

Maestro déjalos ser ellos.

Julio Arnoldo Roldán Martínez

150609 10:32